-Antes de leer este post, el autor sugiere-
__> Asumir la realidad
El tipo se había imaginado algo así: asumiendo la derrota, iban a fundirse en un abrazo, de esos de darse fuerza y reconocerse en el esfuerzo y la entraga del otro, de esos que acompañan los desenlaces electorales desde que empezó a militar en la universidad hasta el dia de hoy. El iba a agarrarla muy fuerte e iba a levantarla bastante del piso dejando que todas las emociones del momento corrieran libre, pasara lo que pasara. Si en el momento se le cruzaba por la cabeza decirle al oído "te amo", lo iba a hacer. Tal vez ella bajara por un segundo su eficiente coraza anti-emocional, tal vez se permitiera confesar algún sentimiento muy guardado. O tal vez se haría la pelotuda y ya.
La realidad fue algo así: La derrota colectiva fue asumida de forma -casi mayoritariamente- individual. Escasearon los abrazos de contencion, escasearon los momentos de ininputabilidad emocional. Ella casi no le dirigio la palabra, salvo para recriminarle el no estar a la altura de las circunstancias.
Una vez más, la distancia entre sueño y vigilia fue irremontable.
Una vez más.
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